Patrick Maman, una vida en la cuerda

Patrick Maman, una vida en la cuerda

La pasada semana la terminamos petrificados por la tristísima noticia del prematuro fallecimiento de alguien a quien, además de un socio comercial, considerábamos un amigo. Después de una larga lucha contra la enfermedad que mantuvo en la absoluta y responsable discreción que le caracterizaba, nos dejaba para siempre Patrick Maman, quien hace veintitrés años y movido por su amor incontrolable por todo esto decidiera fundar Unicycle.

Patrick era una de esas personas esforzadas, generosas y poco amantes de la notoriedad personal que trabajan cada día y con constancia, a pesar de todo lo que pese, para no parar de avanzar nunca y contra cualquier desanimo o adversidad. A él, aunque mucha gente no lo sabe, le debemos en esta profesión muchas cosas. El fue quién apostó personalmente por la primera tienda de circo profesional en España, de la que fue fiel, generoso, paciente y esforzado proveedor desde sus inicios, y a través suyo llegaron a nuestro país otros fabricantes tan conocidos como Henrys o Mr Babache. A su incansable trabajo de fondo y conocimiento técnico debemos también en gran medida la única homologación de seguridad específicamente pensada para el mundo del circo en toda Europa, así como gran parte de la fuerte inserción del arte circense en la escuela pública francesa, que ha guiado a la de todo el resto de Europa en esta materia. Gracias a él, a su inversion tanto económica como personal en el continuo proceso de investigación y desarrollo técnico en su empresa de Evry, la práctica de muchas disciplinas aéreas y acrobáticas es más segura y muchos de sus límites se han impulsado o acercado a artistas para los que antes era algo inalcanzable. Y todo esto lo hizo sin ruido y como la persona que era: honesto y de principios, siempre dispuesto a esforzarse un poco más para conseguir para los demás algo.

Veintitres años dedicado a un tarea tan especifica, en un mercado tan específico (y a veces tan competitivo), sin mancharse las manos y pensando sobre todo en tus clientes, es un mérito del que muy poca gente puede presumir cuando se acerca al ocaso, muchísimo menos en este hoy económico y social absolutamente disparatado. Serán sus jóvenes y valientes hijos los que, en adelante, velaran por su enorme legado. Quienes le conocimos y trabajamos con él, lo haremos con orgullo, cariño y una gratitud interminable. Y sus conocimientos y el trabajo de toda su vida, quedara para siempre trenzado en cada trapecio, cada aro, en cada una de esas cuerdas de las que tantos viven, a las que otros le deben la vida y sobre las que, de una forma u otra, todos caminamos.

Gracias y hasta siempre Patrick, que la tierra te sea leve.

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